Un rubí puede pertenecer a dos personas, pero no puede partirse sin perder su valor. La justicia, entonces, no consiste en cortar la piedra, sino en encontrar una compensación que ambos hermanos puedan considerar equitativa.

El juicio del cadí

Razonador
Jugadas maestras

Enunciado

Dos hermanos heredan un rubí que no puede partirse. Ambos tienen el mismo derecho sobre la piedra, pero solo uno podrá quedársela.

Para evitar una decisión arbitraria, acuden al cadí. El cadí los hace pasar por separado y pregunta a cada uno cuánto dinero vale para él el rubí entero.

Uno responde que lo valora en 120 dinares. El otro, en 60 dinares.

El cadí sabe que ambos han respondido con sinceridad. Decide que el rubí debe quedarse con quien más lo valora, pero este deberá compensar al otro por su parte de manera justa.

¿Cuántos dinares debe pagar?